Mientras los embotellamientos y los problemas para estacionarse se relacionan fácilmente con la insuficiencia de las infraestructuras para el tráfico existente (un problema de capacidad y de gestión que puede afectar, y de hecho afecta severamente a la funcionalidad, al servicio que tiene que prestar el sistema vial a las personas y a la sociedad).

En cambio, lo que sabemos del sistema vial y sus fenómenos indica que las infraestructuras son determinantes, tanto para materializar la seguridad como para producir la siniestralidad.

Y esa es la mejor situación entre todas las posibles, pues ello significa…

PODEMOS DISMINUIR SENSIBLEMENTE LA SINIESTRALIDAD,

MEJORANDO LA SEGURIDAD POR SUS CAUSAS